
Misión y Visión
La Iglesia de Dios nace del anhelo profundo de cumplir la misión que nuestro Señor Jesucristo proclamó al iniciar Su ministerio en Nazaret, cuando declaró con poder y autoridad:
“El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos,
A poner en libertad a los oprimidos,
Y a predicar el año agradable del Señor.”
(Lucas 4:18-19 / Isaías 61:1-2)
Nuestra visión es manifestar el amor de Cristo en todo lo que hacemos. El apóstol Pablo nos exhorta: “Seguid el amor” (1 Corintios 14:1), porque el amor es la raíz, el fruto y la esencia del Evangelio.
La Iglesia de Dios desea ser como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, cuyas hojas no caen y todo lo que hace prospera (Salmo 1:3). Queremos ser una columna firme y un fundamento espiritual, donde cada creyente pueda crecer, ser edificado y llegar a la madurez en Cristo Jesús. Nuestra meta es que cada alma encuentre su propósito, y que cada miembro sea preparado para anunciar el Reino de Dios con poder y convicción.
Como cuerpo de Cristo, entendemos que el Espíritu Santo nos guía a renovarnos constantemente, a transformar lo necesario dentro de la congregación y a mantenernos sensibles a Su dirección. Deseamos ser una casa viva y llena del fuego del Espíritu, donde tanto creyentes como nuevos visitantes encuentren salvación, restauración y comunión con Dios.
NUESTRA LABOR MINISTERIAL
Somos llamados a servir como pastores del alma, acompañando a las personas en su caminar con el Señor. En nuestra iglesia hay servicios de adoración y alabanza, cultos dominicales, reuniones de ayuno, oración y liberación, estudios bíblicos, veladas de oración, reuniones de hombres y mujeres, así como ministerios de niños y jóvenes que forman las nuevas generaciones de fe. También realizamos visitas pastorales a enfermos y ancianos, cumpliendo el mandato de Cristo de amar y servir al prójimo.
La Iglesia de Dios lleva adelante una obra evangelística activa, alcanzando las calles, hogares y comunidades con el mensaje de la salvación. Además, trabaja en colaboración con el pueblo de Jerusalén y con el Pastor David Madchevi Ríos, uniendo esfuerzos en amor y obediencia para extender el Reino de Dios y cumplir la Gran Comisión que el Señor nos encomendó. Aunque no buscamos establecer nuevas iglesias de manera independiente, estamos abiertos a la guía divina para apoyar y extender la obra del Reino donde el Señor lo disponga.
NUESTRO LIDERAZGO
El Señor ha establecido entre nosotros pastores, ancianos, diáconos, maestros y servidores fieles que trabajan unidos bajo la dirección del Espíritu Santo. Cada hermano y hermana cumple un rol valioso dentro del cuerpo, reconociendo que toda buena obra nace de la obediencia y del amor a Dios.
Nuestro deseo más profundo es caminar bajo la guía del Espíritu Santo, estar atentos a Su voz, abiertos a Sus profecías y a Su mover. Vivimos tiempos donde el Señor prepara a Su Iglesia para cosas nuevas y gloriosas, y queremos ser parte activa de ese avivamiento. Trabajamos día a día para edificar Su Reino en la tierra, proclamando que Jesucristo es el Señor, y que Su poder sigue transformando vidas hoy.
Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.
(Romanos 11:36)
“Una Iglesia guiada por el Espíritu, sembrando fe y esperanza.”
Pastor David Everon
Pastor Pedro Colón

